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Volver atrás: La clave del ascenso de más de 1.000 puestos en la PAES del Colegio Dreyse Belser

Al revisar los resultados de distintos establecimientos en nuestro módulo de egresados, en Kimche nos encontramos con un dato difícil de ignorar. El Colegio Dreyse Belser, ubicado en la comuna de Peñaflor, logró uno de los mayores avances en los resultados PAES de la prueba de competencia lectora: nada menos que 1.406 puestos.

Esto nos llevó a conversar con su directora, Constanza Amenábar Díaz, para entender qué había detrás de ese crecimiento y qué aprendizajes podían compartir con otras comunidades educativas. Lo que encontramos no fue una receta mágica, sino una historia de liderazgo, trabajo en equipo, uso eficiente de datos, autocrítica sincera y una decisión que muchas veces cuesta tomar en educación: retroceder para avanzar mejor.

Identificando el problema

El Colegio Dreyse Belser es un establecimiento de tamaño reducido que recibe a 348 alumnos, y que cuenta con un curso por nivel y una fuerte identidad familiar. Esa cercanía permitió identificar con claridad una dificultad que se repetía en distintos cursos: las debilidades en comprensión lectora.

La directora vivió este desafío desde una posición poco habitual, al venir de una familia con un amplio legado en educación. Su abuela Blanca Dreyse, fue educadora de párvulos y directora de jardín infantil en la localidad de Llolleo. Su madre, Ximena Díaz Dreyse fue su antecesora en el cargo y es la actual sostenedora del colegio.

Asumió el cargo en 2024 siguiendo los lineamientos dejados por su progenitora. Al año siguiente, además de dirigir el establecimiento, asumió personalmente la asignatura de Lenguaje en cuarto medio. Fue una decisión compleja, en medio de un contexto difícil para el colegio, pero que le permitió identificar de manera directa las necesidades de los estudiantes.

Al comenzar el trabajo con el curso, notó una situación preocupante: estudiantes de enseñanza media que aún presentaban vacíos importantes en habilidades básicas de lectura, vocabulario y escritura. Fue entonces cuando se tomó una decisión clave.

“Si un curso está deficiente en algo y queremos que avance con base y que termine en resultados positivos, necesariamente voy a tener que retroceder, y no tiene nada de malo hacerlo”, cuenta Constanza.

Generación 2025 del Colegio Dreyse Belser

Comprensión lectora: un desafío de todo el colegio

Uno de los cambios importantes que impulsó el colegio fue fortalecer el uso de diagnósticos para identificar con precisión las brechas de aprendizaje. No se trataba solamente de aplicar evaluaciones, sino de obtener información útil para la toma de decisiones pedagógicas. La lógica era sencilla: si no se conoce exactamente dónde están las dificultades, cualquier plan de mejora corre el riesgo de tomar la dirección equivocada.

La información proveniente de evaluaciones internas, ensayos y diagnósticos permitió detectar patrones comunes y orientar las acciones de apoyo. El foco principal terminó siendo la comprensión lectora, entendida también como una habilidad transversal para todas las asignaturas. 

“Una de las cosas que tiene el lenguaje es que es transversal. Por ejemplo, si tú no sabes comprender una instrucción matemática, el resultado que te saldrá será deficiente. Entonces, por eso el trabajo en torno a la comprensión debe ser mancomunado, porque de lo contrario no va a servir”, puntualiza la directora.

En consecuencia, la dirección impulsó una mirada institucional y su enseñanza dejó de ser una responsabilidad exclusiva del Departamento de Lenguaje. Si un estudiante no comprendía una instrucción matemática, una pregunta de ciencias o un texto de historia, se trataba de un problema que afecta todo su aprendizaje.

Este cambio de enfoque fue posible gracias al trabajo conjunto de docentes, equipo directivo y profesionales de apoyo. La directora destaca en particular la labor de Denisse Jorquera y Beatriz Carrasco en UTP, Esteban Sepúlveda en Convivencia Escolar y la psicopedagoga Nicole Ahumada, como clave para conseguir, tanto los buenos resultados en la prueba como la mejora en la enseñanza de los contenidos.

Leer menos páginas, pero leer mejor

Otro aprendizaje interesante fue la decisión de adaptar las estrategias de enseñanza a la realidad de los estudiantes. En lugar de insistir únicamente en lecturas extensas, se trabajó con textos más breves y actividades que permitieran analizar en profundidad lo que se estaba leyendo. El objetivo era desarrollar la capacidad de interpretar, argumentar e inferir información.

“La idea fue ir diversificando las formas de evaluación, y eso también involucró llevarles la lectura y todo lo que tuviera que ver con su aprendizaje a cosas de interés, o a medios que les fueran más cómodos de manejar. Muchas veces respondían a una misma evaluación, pero desde miradas diferentes”, profundiza la también docente.

De esa manera, algunos estudiantes podían responder mediante videos, otros mediante trabajos escritos o incluso proyectos visuales. Lo importante era demostrar su comprensión de los contenidos desde distintos formatos.

Motivación, confianza y expectativas altas

Muchas veces hablamos de resultados académicos como si dependieran únicamente de contenidos o metodologías. Sin embargo, durante la conversación apareció otro factor decisivo: la confianza.

La directora insiste en que los estudiantes deben sentirse capaces de alcanzar metas ambiciosas.

“Si uno no cree en sus estudiantes, ellos jamás van a creer en sí mismos”, declara con determinación.

Por eso el colegio ha desarrollado una serie de acciones para ampliar los horizontes de sus estudiantes, las que van desde charlas vocacionales con ex alumnos y profesionales destacados, la coordinación de visitas de universidades y centros de formación técnica al colegio y talleres de orientación orientados a lo vocacional, así como también hacia alternativas de continuidad de estudios, como becas y gratuidad.

La idea es transmitir un mensaje claro: existen múltiples caminos posibles y los estudiantes pueden aspirar a cualquiera de ellos.

Datos para retroalimentar

Otro aspecto relevante fue la capacidad de transformar información en acciones concretas. Los resultados de diagnósticos, ensayos y evaluaciones no quedaron archivados en una planilla. Se utilizaron para retroalimentar a los estudiantes, ajustar estrategias y detectar necesidades específicas.

La experiencia del Colegio Dreyse Belser mostró que los datos son más valiosos cuando generan conversaciones pedagógicas y acciones concretas dentro de la sala de clases. En esa dirección, un elemento que apareció repetidamente durante la entrevista fue la retroalimentación.

“Pasaba mucho al momento de evaluar que encontraba errores en respuestas que algunos alumnos juraban que estaban buenas. Entonces la idea era plantearles el análisis, que se preguntaran ¿por qué esta respuesta está correcta y por qué las otras no lo están?. Y a veces indicarles que pueden haber ciertas cosas que, mal entendidas, los llevan al error”, explica Constanza.

Este trabajo permitió que los estudiantes comprendieran mejor sus errores y desarrollaran habilidades de argumentación y pensamiento crítico, dos competencias cada vez más relevantes para enfrentar tanto evaluaciones estandarizadas, como los desafíos que endrán después en su camino académico y profesional.

Una reflexión para otros colegios

La experiencia del Colegio Dreyse Belser deja una enseñanza valiosa para cualquier establecimiento que esté buscando mejorar sus resultados académicos: avanzar más rápido por la planificación curricular no siempre significa avanzar mejor.

A veces la mejora educativa comienza con una pregunta incómoda: ¿qué habilidades fundamentales no están suficientemente desarrolladas? Y una vez identificadas, es clave tener la valentía de detenerse, retroceder y reconstruir esas bases.

Los resultados obtenidos por este colegio muestran que cuando existe liderazgo pedagógico, análisis de datos, trabajo colaborativo y confianza en los estudiantes, los avances pueden llegar mucho antes de lo que muchos imaginan.

Desde Kimche agradecemos profundamente a la directora Constanza Amenábar Díaz y a toda la comunidad del Colegio Dreyse Belser por compartir su experiencia con honestidad y generosidad. Les deseamos el mayor de los éxitos en los desafíos que vienen y esperamos que su historia siga inspirando a muchas otras comunidades educativas.

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Franco Bruna

Franco Bruna

Periodista de Kimche, amante de tocatas, aficionado de Deportes Antofagasta, mensajero de Bandida del Carmen