Cuando desde Kimche comenzamos a analizar los establecimientos que habían mostrado avances importantes en la PAES de Competencia Lectora, gracias a nuestro módulo de egresados, hubo un colegio cuya historia llamó especialmente nuestra atención: El Saint Joan College de Santa Juana registró una subida de 558 puestos a nivel nacional, pero detrás de ese avance había una generación de alumnos que representaba algo mucho más profundo.
En la conversación con su equipo directivo entendimos rápidamente por qué. Los estudiantes que egresaron en 2025 no conformaban una promoción cualquiera. Era la primera que había recorrido todo su camino escolar en el establecimiento, desde prekínder hasta cuarto medio. Ellos la llaman con orgullo la “Generación Cero”, porque creció al mismo tiempo que el propio colegio.
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Colegio Saint Joan College
Creciendo juntos
El Saint Joan College abrió sus puertas en 2012 con apenas 48 estudiantes. Hoy supera los 400 alumnos y se ha convertido en uno de los proyectos educativos más consolidados de la comuna de Santa Juana.
Pero para quienes lideran el establecimiento, el verdadero crecimiento no se mide solo en matrícula o puntajes. Se mide en historias.
La “Generación Cero” fue testigo de cada etapa del colegio: los primeros años con pocos recursos, la consolidación del proyecto educativo, la incorporación de nuevas metodologías y el fortalecimiento de un equipo que ha permanecido prácticamente intacto desde sus inicios.
Como explicó Joana Iturra, jefa de la Unidad Técnica Pedagógica:
“Es una generación que nosotros podríamos decir que es cien por ciento nuestra. Es la primera que fue formada íntegramente con nuestra metodología y las estrategias que hemos ido implementando desde que llegó el colegio”
Esa continuidad les permitió observar por primera vez el impacto de un proyecto educativo acompañado durante quince años completos.

Educar en medio de la adversidad
El recorrido de esta generación estuvo lejos de ser sencillo, considerando el contexto que les tocó enfrentar. Vivieron el estallido social, dos años de pandemia y posteriormente los incendios que golpearon con fuerza a Santa Juana y a la región del Bío Bío en 2023.
“Todavía vemos lo que ha significado en las generaciones siguientes el haber estado dos años ausentes del colegio. Luego volvimos y vinieron los incendios. Si bien el colegio no sufrió daños, como comunidad logramos unirnos rápidamente para apoyar a las familias y a los colegas afectados”, recuerda Joana.
Pero más que resistir las dificultades, aprendieron a avanzar con ellas. Un ejemplo fue la rápida respuesta cuando inició la pandemia, encargándose de implementar un plan estratégico de educación remota antes que muchos otros establecimientos de la región, e incluso anticipándose a las indicaciones dadas por el Ministerio de Educación.
Más adelante, el equipo de convivencia escolar, docentes y directivos se movilizaron para sostener emocionalmente a la comunidad tras el impacto que significaron los incendios, incorporando ese factor clave a la hora de volver a clases en marzo de ese año.
Esa experiencia terminó fortaleciendo una de las características que hoy consideran centrales en su proyecto educativo: la resiliencia.
La directora del establecimiento, Viviana Arratia, hizo hincapié en cómo esos hechos formaron un fuerte lazo entre jóvenes y docentes. A tal punto que esa generación fue despedida entre lágrimas en su licenciatura. No solo porque habían terminado cuarto medio, sino porque los habían visto crecer desde niños.
“Nosotros los vimos desde tan chiquititos, por lo que terminar una etapa con ellos fue muy significativo, porque no solamente entregamos conocimientos, sino también cariño.”
Conociendo al alumno para despertar su deseo de aprender
Uno de los aspectos más interesantes de esta historia es que el trabajo en comprensión lectora nunca estuvo pensado únicamente para obtener un mejor puntaje.
De acuerdo a Joana, este proceso comenzó desde los primeros años de enseñanza básica, con todo el equipo docente de ese entonces, quienes aportaron a construir esas primeras bases. Más adelante, en enseñanza media, los profesores y profesoras de la asignatura de lenguaje asumieron otro desafío: volver a despertar el gusto por leer en adolescentes que muchas veces llegan desmotivados frente al plan lector.
“Primero buscamos cómo conectar con lo que a ellos les gusta y después introducir lo que queremos lograr. De esa manera el equipo logró reencantarlos con la lectura”
La estrategia fue sencilla en su planteamiento, pero exigente en su implementación: conocer mejor a los estudiantes. Así fueron apareciendo el manga, los cómics o los proyectos interdisciplinarios como puertas de entrada hacia una comprensión lectora más profunda y una enseñanza que conecte con los intereses de los alumnos.
Adicionalmente, este trabajo pedagógico está acompañado por un seguimiento sistemático de la información. El equipo revisa resultados al cierre del año, realiza seis monitoreos durante el ciclo escolar, cruza información interna con los diagnósticos ministeriales y utiliza esos datos para ajustar sus estrategias.
Pero la encargada de la Unidad Técnica Pedagógica insiste en que nada funcionaría sin el compromiso de los docentes:
“Nosotros podemos generar muchas estrategias, pero el 90% se logra cuando el equipo está comprometido. Ayuda también que son alrededor de 30 alumnos por sala, lo que permite un trabajo algo más personalizado cuando corresponde”
Ese trabajo colaborativo también implica tomar decisiones difíciles, como definir qué profesor acompañará a determinado curso según la evidencia disponible y las características del grupo.
No se trata de intuición. Se trata de conocer profundamente tanto a los estudiantes como a quienes les enseñan.

Una historia que inspira a otras comunidades educativas
La experiencia del Saint Joan College demuestra que los buenos resultados no aparecen de un año para otro. Son la consecuencia de un proyecto sostenido, un equipo comprometido, de docentes que conocen bien a sus estudiantes y de una comunidad que decidió seguir avanzando incluso en los momentos más difíciles.
Nos alegra haber conocido el recorrido de esta “Generación Cero”, que refleja el esfuerzo de toda una comunidad educativa. Desde Kimche les deseamos el mayor de los éxitos a su comunidad educativa y esperamos que su experiencia inspire a muchos otros colegios que, día a día, siguen formando nuevas generaciones con dedicación, organización y esperanza.
