Las ideas para mejorar una escuela no siempre nacen de un plan específico para una prueba. A veces aparecen como consecuencia de años de trabajo consistente, una cultura pedagógica compartida y una comunidad que aprende junta. Eso fue precisamente lo que nos llevó a conversar con el Colegio Santa María Goretti, en la comuna de Padre Hurtado, luego de detectar un importante ascenso en sus resultados de Competencia Lectora en la última PAES.
Al momento de analizar los datos que nos proporciona nuestro módulo de egresados, en Kimche nos llamó la atención que este establecimiento había dado un salto de 899 lugares en el ranking nacional. Quisimos conocer qué había detrás de ese avance, y lo que encontramos fue una historia donde la planificación, el trabajo colaborativo y el compromiso de las familias explican mucho más que cualquier preparación intensiva para una evaluación.
Ranking PAES · Competencia Lectora
Colegio Santa María Goretti
Un proyecto educativo que se construye desde las bases
El Colegio Santa María Goretti es un establecimiento particular subvencionado gratuito, que cuenta con un curso por nivel. La mayoría de sus alumnos realizan toda su trayectoria escolar dentro del mismo proyecto educativo. Como explica su directora, Catherine Muñoz:
“La gran mayoría, diría que el 90%, son niños que están con nosotros desde pequeños hasta cuarto medio.”
Esa continuidad ha permitido instalar una cultura común que atraviesa toda la experiencia escolar: una forma compartida de enseñar, evaluar, organizar las clases y comunicarse con las familias.
Más que preparar estudiantes para una prueba, el foco ha sido construir un proceso educativo coherente durante toda la trayectoria escolar. Un ejemplo es la consistencia metodológica del establecimiento. Todas las clases de todos los niveles siguen una misma estructura pedagógica:
- Activación de conocimientos previos.
- Presentación de nuevos aprendizajes.
- Práctica guiada.
- Práctica independiente.
- Cierre con herramientas cognitivas.
Como explica José Lizama, el coordinador académico del colegio:
“El niño cambia de profesor, pero la estructura de la clase ya la tiene aprendida. Sabe en qué momento tiene que aplicar el contenido, en qué momento puede crearlo, o cuándo puede preguntar. Se puede enfrentar a la clase de lenguaje, a la de artes visuales, o a la de ciencia y todas siguen esa misma ruta“.
De esa forma, la enseñanza deja de depender exclusivamente del estilo personal de cada docente y se transforma en una experiencia institucional compartida.

La familia también forma parte del aprendizaje
Otro aspecto diferenciador es la relación permanente con las familias. Cada viernes los profesores jefes envían un reporte que incluye los objetivos de la semana, el calendario de evaluaciones y las actividades próximas. Pero también se suele referenciar el estado socioemocional del curso y aspectos que requieren reforzamiento.
Además, el colegio realiza entrevistas individuales con las familias varias veces al año, comparte las rúbricas de evaluación y explica cómo apoyar el aprendizaje desde la casa. Incluso cuando detectan dificultades específicas en habilidades lectoras, entregan recomendaciones concretas para trabajar en el hogar.
“No solamente informamos resultados. Se envía también un informe individual en el que señalamos al niño la habilidad o materia donde registra más dificultades, y entregamos ejercicios o sugerencias muy sencillas para que la familia pueda apoyar desde la casa”, explica José.
Una mirada que convierte a los apoderados en aliados del proceso educativo y no solo en receptores de información.
El resultado sorprendió incluso al propio colegio
Uno de los aspectos más interesantes de esta historia es que ni Catherine, ni José, ni el equipo directivo esperaban un salto tan significativo. Hasta ese momento, el colegio analizaba los puntajes disponibles, pero, de acuerdo a la directora, no contaba con una visión comparativa a nivel nacional que permitiera dimensionar el avance:
“Estamos sorprendidos con los resultados. Si bien nuestro proceso no ha sido hecho al azar, nunca habíamos comparado información a ese nivel en lo referente a la PAES y no sabíamos el alza importante que habíamos tenido.”
Cuando se habla de buenos resultados en la PAES, suele asumirse que existe una fuerte preparación específica para el examen. En este caso, de acuerdo a lo que cuenta José, ocurre algo distinto:
“Nosotros no tenemos planes directos con la prueba. Lo que hacemos es dedicamos a fortalecer el currículo hasta segundo medio y el resto es preparación autónoma y desarrollo de habilidades.”
No existen talleres adicionales ni aumento de horas especialmente orientadas al examen. Su apuesta ha sido fortalecer las habilidades lectoras desde los primeros años de escolaridad y desarrollar una cultura de aprendizaje transversal.

El siguiente paso: una verdadera cultura de datos
Solo este año, el colegio comenzó a incorporar materiales específicos para preparación PAES. Los resultados que se destacan en esta instancia corresponden a una generación que prácticamente no alcanzó a utilizar esos recursos, y cuyo foco había estado principalmente en las calificaciones.
A partir de 2026, se tiene planeado implementar pruebas de cobertura curricular, y mejorar los informes individuales que envían los docentes con indicadores que permitan identificar con mayor precisión habilidades descendidas, y así tomar decisiones pedagógicas oportunamente.
Como explica la directora:
“La idea es implementar por estos días la primera prueba de cobertura curricular hecha por nosotros como dirección, y en base a eso evaluar los objetivos que los profesores declararon en su planificación e ir ajustando los lugares en donde ir poniendo más atención”
Una buena muestra de que la mejora escolar nunca termina. Incluso después de obtener buenos resultados, el desafío sigue siendo aprender más sobre lo que ocurre dentro del aula.
Más que una buena PAES, una cultura escolar consistente
Cuando se observa la experiencia del colegio Santa María Goretti, cuesta atribuir el avance a una única estrategia. Es la combinación de muchos elementos puntuales que se han sostenido durante años:
- Planificación compartida
- Estructura pedagógica común
- Trabajo colaborativo docente
- Comunicación permanente con las familias
- Foco en desarrollo de habilidades específicas
- Liderazgo consistente
- Disposición permanente a aprender
Las mejoras importantes rara vez ocurren por una acción aislada. Son el resultado de una cultura institucional que se construye día a día y que logra mantenerse en el tiempo.
Desde Kimche agradecemos sinceramente al equipo directivo del Colegio Santa María Goretti por compartir con tanta transparencia su experiencia y reflexionar junto a nosotros sobre los desafíos de la mejora educativa. Nos alegra haber conocido un proyecto donde la planificación, la colaboración y el compromiso con los estudiantes marcan el camino. ¡Les deseamos el mayor de los éxitos en los próximos desafíos y esperamos seguir aprendiendo de su experiencia en los años que vienen!.
