Subir algunos lugares en un ranking nacional ya es una buena noticia. Subir 1.129 puestos en Competencia Lectora PAES, en cambio, invita a hacerse una pregunta mucho más interesante: ¿Qué cambió dentro del colegio para que ese resultado fuera posible?
Esa fue precisamente la pregunta que nos llevó a conversar con el equipo del Colegio Monteverdi de La Serena. Al revisar los resultados históricos de su PAES, quisimos conocer la historia detrás de esa mejora.
Esperábamos encontrar alguna estrategia específica para preparar la prueba, pero nos encontramos con algo mucho más profundo: un proyecto educativo que lleva años fortaleciendo el trabajo colaborativo, el análisis de datos, el desarrollo profesional docente y una cultura escolar centrada en las personas.
Ranking PAES · Competencia Lectora
Colegio Monteverdi
Un colegio que apuesta por la inclusión y el bienestar docente
Fundado en 2011, el Colegio Monteverdi pasó de recibir apenas cuatro estudiantes a atender hoy a más de 500 alumnos desde prekínder hasta cuarto medio.
Su sello principal es la inclusión. Aproximadamente un 35% de sus estudiantes presenta necesidades educativas especiales, porcentaje que sigue aumentando año tras año debido al reconocimiento que las propias familias hacen del trabajo realizado por el establecimiento, según lo que explica su director Jonathan Flores:
“Los apoderados se pasan el dato porque acá no hay bullying, hay respeto, empatía y tolerancia. Hemos incluso sido recomendados por la Secretaría de Educación en ciertas ocasiones, y eso ha sido gracias a un buen trabajo colaborativo”
Durante la conversación apareció una idea que se repitió constantemente: ningún resultado académico se sostiene sin una buena convivencia escolar. Para lograrlo no solo se hace el acompañamiento correspondiente a los alumnos, sino que también se propicia el cuidado del equipo docente.
En ese sentido, existen espacios para contención emocional, pausas activas y actividades orientadas a fortalecer la salud mental de docentes y asistentes de la educación. Para el establecimiento, cuidar a quienes enseñan también forma parte de la gestión pedagógica.
“Los colegas se sienten valorados, apoyados y reconocidos. Obviamente eso los motiva para trabajar y aún más para lograr que los niños aprendan. A su vez, los alumnos tienen más confianza en sus profesores”, refuerza el director.
En resumen, los resultados son una consecuencia natural de un trabajo sistemático orientado hacia el bienestar de toda la comunidad académica. Un trabajo que a nivel de alumnos comienza mucho antes de cuarto medio. Y probablemente esa sea una de las principales lecciones que deja esta experiencia.
Apuntar al aprendizaje más que al puntaje
Aunque hoy el establecimiento cuenta con talleres específicos para Competencia Lectora, Matemática y preparación para la PAES, su estrategia comienza mucho antes.
El foco está puesto en desarrollar habilidades desde los primeros años, monitorear permanentemente los aprendizajes y generar espacios para que los docentes puedan revisar evidencia, compartir prácticas y ajustar su enseñanza.
Como explica la subdirectora académica del colegio, Felisa Maluenda:
“El éxito o fracaso en una prueba estandarizada depende justamente de haber desarrollado esas habilidades. Ese es nuestro foco, siempre de la mano de un acompañamiento especializado cuando es necesario y de permitir también un aprendizaje que permita el ensayo y error”
Esa mirada ayuda a entender por qué el aumento en competencia lectora no aparece como un hecho aislado, sino como el resultado sostenido de múltiples decisiones que el colegio ha sostenido durante años.
Una de las medidas más llamativas fue reorganizar completamente la jornada escolar para proteger el tiempo destinado al trabajo pedagógico.
Tras obtener la autorización correspondiente, el colegio modificó su horario para que los estudiantes terminaran sus clases los martes a la una de la tarde. Desde ahí, la tarde de ese día quedó reservada para reuniones técnicas, análisis de resultados, capacitaciones, planificación colaborativa e implementación del Plan de Desarrollo Profesional Docente (PDP)
Como resume Felisa:
“Generar una comunidad de aprendizaje a las seis de la tarde era poco provechoso. Decidimos aprovechar todo ese espacio en análisis de resultados, trabajo colaborativo y capacitaciones.“
Lejos de ser un cambio administrativo, esta reorganización permitió instalar una rutina permanente de mejora, donde los datos dejan de ser un informe y se transforman en decisiones concretas para la sala de clases.

Desde los datos a un plan de acción
Otro elemento que explica la mejora en Competencia Lectora es la manera en que el colegio utiliza la información.
La incorporación de una evaluadora permitió profesionalizar el análisis de resultados. Su labor no consiste únicamente en revisar evaluaciones o consolidar estadísticas, ya que también incluye validar instrumentos, identificar causas, acompañar a los docentes y diseñar planes de mejora que luego son monitoreados durante el año.
Como lo explica la subdirectora académica:
“No es llegar y mostrar un gráfico, sino explicar las causas y, a partir de eso, crear un plan de acción y hacer seguimiento.”
Ese ciclo permanente de análisis y mejora permite que las decisiones pedagógicas se apoyen en evidencia y no únicamente en percepciones.
Mejorar la PAES es el resultado de una cultura de mejora continua
Aunque el alza en Competencia Lectora fue el motivo que inició esta conversación, la experiencia del Colegio Monteverdi demuestra que los buenos resultados difícilmente se explican por una única intervención.
Detrás del avance aparecen múltiples decisiones que se fortalecen entre sí: reorganizar el tiempo para el trabajo colaborativo, utilizar los datos para mejorar la enseñanza, invertir en desarrollo profesional docente, fortalecer la inclusión y construir un clima escolar donde aprender sea posible.
Más que una receta, su experiencia muestra que mejorar los resultados de la PAES requiere construir una cultura donde las decisiones pedagógicas se tomen con tiempo, evidencia y colaboración.
Desde Kimche agradecemos profundamente al equipo del Colegio Monteverdi por abrir las puertas de su experiencia y compartir con tanta transparencia sus aprendizajes. Les deseamos mucho éxito en los desafíos que vienen y esperamos que continúen consolidando este camino de mejora continua.
