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Potenciando la comprensión lectora a través del proyecto educativo: el proceso del Colegio Metodista Robert Johnson

Como ha sido la tendencia de las experiencias que hemos registrado en este blog, llegamos al Colegio Metodista Robert Johnson, de Alto Hospicio, después de notar un avance de 629 puestos a nivel nacional en la más reciente PAES de Competencia Lectora. Y como siempre, más que quedarnos con este destacado registro, lo que buscamos es entender qué estaba ocurriendo detrás de esa mejora. 

Por eso conversamos con su director, Luis Zúñiga, para conocer las decisiones que han ido tomando y cómo la comprensión lectora se conecta con un proyecto educativo mucho más amplio. Como aliciente adicional, Luis es uno de los flamantes ganadores del Premio LED 2026, en la categoría “Articulación con el medio”, por lo que con mayor razón nos interesaba saber sobre los pormenores de su gestión y el contexto con el que convive el establecimiento.

La conversación rápidamente mostró que no existe una acción aislada que explique un avance de este tipo. En el Robert Johnson conviven iniciativas de comprensión lectora, aprendizaje activo, mentorías, articulación con otras instituciones y un esfuerzo permanente por conseguir que los estudiantes entiendan la educación como algo que trasciende una prueba o una especialidad.

Ranking PAES · Competencia Lectora

Liceo Colegio Metodista Robert Johnson

▲ 629 puestos en un año
1º 750º 1.500º 2.250º 3.000º 2.600º 1.971º 2025 2026

Comprensión lectora como base del proyecto

El Colegio Metodista Robert Johnson es un colegio técnico-profesional, que funciona bajo el alero de la Iglesia Metodista de Chile, con 34 años de historia, siendo el más antiguo de Alto Hospicio. Tiene 1.767 estudiantes y enseñanza desde prekínder hasta cuarto medio. Sus especialidades son Atención de Párvulos, Enfermería, Mecánica Automotriz y Electricidad.

En un establecimiento de estas características, mejorar la comprensión lectora tiene un desafío adicional: en tercero y cuarto medio disminuyen las horas de formación general mientras aumentan los módulos propios de las especialidades. Además, el colegio ha debido responder a un cambio importante: cada vez más estudiantes consideran continuar estudios después de cuarto medio.

Ante la problemática, la respuesta del colegio no fue simplemente agregar más clases de Lenguaje, sino que fue buscar nuevas formas de hacer que leer, comprender, explicar y aprender aparecieran en distintos espacios de la experiencia escolar. En ese sentido una idea apareció varias veces durante nuestra conversación con Luis:

“Para nosotros la educación es un proyecto de vida”.

Esa mirada ayuda a entender por qué la mejora en Competencia Lectora no se aborda únicamente como preparación para la PAES.

Durante los últimos años, el colegio ha buscado fortalecer las expectativas de continuidad de estudios de sus estudiantes. Comenzaron a desarrollar metodologías activo-participativas y crearon un preuniversitario gratuito dentro del propio colegio. Los estudiantes participan voluntariamente, pero asumen un compromiso de asistencia durante el año. Funciona cada sábado para trabajar principalmente lenguaje y matemáticas. 

“Desde hace al menos unos seis años le hemos puesto más foco a esas áreas. En la década pasada eran pocos los chicos que optaban por una continuidad de estudios, pero hoy son más. Por eso mejoramos los talleres de lenguaje y establecimos el preuniversitario, lo que puede dar una idea del porque nuestros resultados han subido”, cuenta el director.

La PAES importa, pero dentro de una conversación mayor: que los estudiantes visualicen posibilidades más allá del término de cuarto medio.

Alumnas de la especialidad Atención de Párvulos implementando el Proyecto Lector junto a niñas y niños de enseñanza básica

Enseñar también ayuda a aprender

Una de las experiencias más interesantes del Robert Johnson nació después de la pandemia. El colegio observó dificultades en los procesos lectores de los estudiantes más pequeños, especialmente en niños que habían cursado etapas clave de educación inicial desde sus casas.

Así surgió el Aprendizaje Circular o Proyecto Lector.

La iniciativa incorpora a estudiantes de tercero y cuarto medio que cursan la especialidad de Atención de Párvulos. Durante marzo reciben una preparación intensiva junto al equipo de lenguaje y un especialista para comprender en detalle cómo se desarrolla el aprendizaje de la lectura. Después, con esos aprendizajes, acompañan el proceso que viven estudiantes de primero y segundo básico.

El formato permite algo poco habitual: pasar desde un profesor trabajando con todo un curso a contar con decenas de estudiantes de enseñanza media realizando acompañamientos prácticamente uno a uno. A esto se refería el colegio con metodología activo-participativa.

Con ese enfoque, las alumnas crean materiales, ayudan a los niños en su proceso lector y se convierten, como señala el director, en “agentes educativas”.

Al comenzar a aplicar este proyecto, Luis y su equipo notaron la aparición de una dificultad adicional que el colegio inicialmente no había previsto.

“El proceso era para los alumnos de primero y segundo básico, pero nos dimos cuenta de que algunas estudiantes de parvularia leían mal. Ellas mismas al conocer el proceso se dieron cuenta de que su comprensión lectora era pésima”.

Al tener que explicar, enseñar y acompañar a otros, las propias estudiantes comenzaron a identificar dificultades en su lectura y comprensión. 

El aprendizaje terminó siendo circular de verdad. Y su impacto ha ido más allá de las aulas, ya que se publicó una investigación en la revista de la Universidad Arturo Prat escrita, por el mismo Luis Zúñiga y otros funcionarios del colegio.

Por otra parte, la consolidación de esta iniciativa ha permitido también percibirla como una suerte de práctica laboral interna, en el que las estudiantes salen del colegio ya con experiencia calificada en el trabajo con niñas y niños.

De esa manera, en el Colegio Robert Johnson la comprensión lectora aparece vinculada a proyectos concretos y a situaciones en las que comprender un texto tiene un propósito real: poder explicárselo a otra persona.

Estudiante de Atención de Párvulos trabajando junto a una alumna de enseñanza básica

Escuchar más: de profesor jefe a mentor

Para el colegio, comprensión lectora y resolución de problemas siguen siendo áreas que deben continuar fortaleciendo. El avance de 629 posiciones no se interpreta, por tanto, como una meta alcanzada, sino como una señal de que algunas decisiones podrían estar avanzando en la dirección correcta.

El proyecto educativo también está incorporando cambios en el acompañamiento de los estudiantes. Durante 2026, el colegio comenzó a implementar un sistema de mentorías. En vez de que un profesor jefe deba acompañar a aproximadamente 40 estudiantes, cada curso cuenta con dos profesionales que orientan y trabajan con grupos más pequeños.

El objetivo es generar conversaciones periódicas que permitan preguntar cosas tan básicas como relevantes: ¿cómo estás?, ¿cómo vas?, ¿en qué podemos ayudarte?

Para Luis, escuchar de manera oportuna puede marcar una diferencia:

“La figura del profesor jefe por lo general es más administrativa, y hoy es complejo que una sola persona se haga cargo de los problemas de 40 niñas y niños. Por eso, incorporamos a los equipos de aula en esta dinámica”.

La mentoría todavía está en proceso de implementación y el director reconoce que ha requerido ajustes de horarios, tiempos de preparación y coordinación entre profesionales.

Ese reconocimiento también es valioso: innovar en gestión escolar no significa encontrar inmediatamente un modelo perfecto. Muchas veces implica probar, observar, corregir y sostener una decisión el tiempo suficiente para aprender de ella.

Como anticipa su director:

“Yo estoy seguro de que en un par de años nos va a ayudar muchísimo en la resolución de muchos de los problemas que tenemos, a los cuales podemos llegar a tiempo si escuchamos un poco más. De los más de mil setecientos alumnos que hay, fácilmente un 15% lo puede estar pasando mal y quizá no quiera ni venir a clases. Con esta iniciativa es más efectivo llegar a ese grupo”.

Esta lógica también aparece en la toma de decisiones del colegio. El establecimiento consulta a estudiantes y funcionarios sobre las acciones que implementa, y lleva esa información a los espacios de trabajo colaborativo.

Mentoras junto a alumnos de enseñanza básica en actividad

Vulnerabilidad: desafío, no un obstáculo

Uno de los momentos más interesantes de la conversación apareció al hablar del contexto de Alto Hospicio y de la actualización del proyecto educativo institucional. Al tocar el tema, Luis planteó una reflexión especialmente pertinente para escuelas que trabajan en contextos de mayor vulnerabilidad.

“Nuestro proyecto educativo actual menciona ese factor, aunque probablemente lo tengamos que cambiar. Debemos entender que la vulnerabilidad fue una suerte de escudo que los colegios ocupamos mucho para decir que no se podía. A estas alturas, nos queda claro que la vulnerabilidad no tiene nada que ver con las capacidades”.

Esto no significa desconocer las desigualdades. El propio director advierte que no todos los estudiantes tienen las mismas oportunidades de viajar, conocer otros lugares o acceder a experiencias que amplíen sus conocimientos previos.

La diferencia está en no convertir esas brechas en un límite respecto de aquello que los estudiantes pueden aprender. Para el Colegio Robert Johnson, mejorar implica reconocer el contexto y, al mismo tiempo, mantener altas expectativas sobre las capacidades de niños y jóvenes.

Estudiante de Atención de Párvulos supervisando un ejercicio de comprensión lectora a alumnas de enseñanza básica

Un ideal construido entre todos

El avance en Competencia Lectora fue la razón que nos llevó inicialmente al Colegio Metodista Robert Johnson, pero la conversación mostró algo más amplio.

No existe una receta única detrás de un buen resultado.

Hay, en cambio, algunas decisiones que vale la pena observar: generar situaciones reales donde los estudiantes necesiten leer y enseñar; acompañarlos de manera más personalizada; ofrecer caminos concretos de continuidad de estudios; escuchar sistemáticamente a estudiantes y docentes; y colaborar con otros establecimientos e instituciones del territorio.

La mejora educativa suele construirse precisamente así: conectando acciones que por separado pueden parecer pequeñas, pero que apuntan hacia una misma idea de educación.

En el Robert Johnson esa idea aparece una y otra vez: la educación es un proyecto de vida que se construye entre todas y todos.

Quedamos muy contentos con esta reunión y, especialmente, con la posibilidad de conocer experiencias que nacen desde la realidad cotidiana de un colegio y permiten plantear preguntas útiles para otras comunidades educativas. 

Agradecemos a Luis Zúñiga y al Colegio Metodista Robert Johnson por compartir su trabajo, sus aprendizajes y también los desafíos que todavía están abordando. Desde Kimche les deseamos lo mejor en los próximos pasos de este proyecto educativo.

Kimche Egresados

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Kimche Egresados — ingreso a la educación superior
Franco Bruna

Franco Bruna

Periodista de Kimche, amante de tocatas, aficionado de Deportes Antofagasta, mensajero de Bandida del Carmen