Como ha sido la costumbre durante los últimos meses, los resultados PAES fueron la puerta de entrada para conocer al Colegio Senda del Saber, ubicado en la comuna de Puente Alto. Al analizar los resultados de Competencia Lectora proporcionados por nuestro Módulo de Egresados, nos fijamos en que el colegio experimentó una mejora importante en su desempeño. En específico, se trata de un ascenso de 770 puestos dentro del ranking nacional.
Eso nos llevó a conversar con su directora, Ghislaine Iraçabal, para entender qué podía estar detrás de esa evolución, y se mostró algo más interesante que una fórmula para mejorar puntajes. El avance se conecta con características que forman parte del proyecto educativo del colegio desde hace años: una mirada inclusiva, el fortalecimiento de los apoyos pedagógicos, el uso creciente de datos y una preocupación por adaptar la enseñanza a las necesidades e intereses de los estudiantes.
Ranking PAES · Competencia Lectora
Colegio Senda Del Saber
Un proyecto inclusivo desde el inicio
Un elemento central para entender al Senda del Saber es su historia.
El colegio fue fundado hace 45 años por la abuela de Ghislaine, la docente Nora Peters. Desde sus inicios ella incorporó un sello que hoy sigue marcando el proyecto educativo del establecimiento, y que se resume en el que hoy es su lema.
“Todos somos inteligentes y capaces de aprender”.
Con esa idea, el colegio desde sus primeros años que ya recibía estudiantes con distintas necesidades sin procesos selectivos y buscaba generar oportunidades para todos. Mucho antes de que la inclusión adquiriera el peso que tiene actualmente en la política educativa.
Con el tiempo, esa característica se ha traducido también en una presencia importante del Programa de Integración Escolar (PIE) y en una decisión concreta de gestión: contar con más educadoras diferenciales para favorecer la co-docencia dentro de la sala.
“En los últimos dos o tres años la matrícula que está a cargo del PIE ha crecido exponencialmente. Eso implica un cambio en nuestra estructura que nos lleva a impulsar la co-docencia, teniendo más educadores diferenciales de lo que exige la normativa”, cuenta la directora
La lógica no es apoyar únicamente a quienes forman parte formalmente del PIE. En contextos de mayor vulnerabilidad también existen estudiantes que requieren más acompañamiento aunque no tengan un diagnóstico asociado.
Por eso, fortalecer los apoyos dentro del aula termina beneficiando al conjunto del curso. Actualmente, el colegio cuenta con una educadora diferencial por nivel, distribuyendo sus horas entre los cursos correspondientes.
Esta decisión permite ampliar la presencia de apoyo especializado dentro del aula y avanzar hacia una enseñanza más acompañada.

Electivos que conectan intereses con habilidades
En lo referente a la explicación del ascenso en competencia lectora, existe un factor especialmente interesante en enseñanza media.
Con la implementación del currículum de tercero y cuarto medio, el colegio fue incorporando asignaturas de profundización considerando las preferencias de sus estudiantes. Entre ellas aparece Lectura y Escritura Especializada.
Este ramo ha permitido a los docentes trabajar de forma intensiva las habilidades de comprensión, análisis crítico, síntesis y producción textual, competencias clave requeridas tanto para rendir con éxito las pruebas estandarizadas como para el desempeño posterior en la educación superior.
Al revisar posteriormente quiénes habían obtenido buenos resultados en Competencia Lectora, la directora observó una relación que le pareció significativa:
“Por lo general, los chicos a los que les fue bien y tuvieron un buen puntaje el año pasado eligieron ese ramo”.
No permite establecer una relación causal por sí sola, pero sí abre una reflexión interesante: mejorar en Competencia Lectora no necesariamente pasa por entrenar una prueba. También puede surgir de ofrecer oportunidades más profundas para leer, escribir, argumentar y desarrollar habilidades que después se expresan naturalmente.

Los datos y la búsqueda de una “cultura de compromiso”
La experiencia del colegio tiene otro aprendizaje importante. Para trabajar con datos no basta con aplicar evaluaciones. Los resultados necesitan ser confiables.
El uso estratégico de los datos se ha convertido en un pilar para la toma de decisiones pedagógicas en el colegio. La dirección promueve la revisión de los informes del Diagnóstico Integral de Aprendizajes (DIA), el Simce y las evaluaciones PAES para identificar con exactitud las habilidades en las que los estudiantes presentan mayores vacíos.
En ese sentido, lo que se ha buscado es alinear el accionar de los docentes en base a lo indicado en estas mediciones. Sin embargo, de acuerdo a Ghislaine, esta aplicación no ha podido ser del todo efectiva.
Por ejemplo, la directora ha visto que, cuando estudiantes o sus familias consideran que una evaluación no es relevante, los ensayos PAES o las mismas jornadas en donde se desarrolla el Simce no se toman con la seriedad y la concentración requerida. En consecuencia, la información pierde valor para tomar decisiones.
“Hay que hacer todo un trabajo para que los estudiantes tomen en serio estas pruebas, ya que cuando ellos no toman consciencia de lo que contestan, no están dando una auténtica demostración de lo que saben. La información no te sirve de nada si no es real”.
Por eso, uno de sus desafíos actuales es fortalecer una “cultura del compromiso” donde estudiantes, familias y profesores comprendan para qué sirven estas mediciones.
Ese trabajo es especialmente relevante porque el uso de datos no depende únicamente de una plataforma o de un equipo directivo. Requiere que toda la comunidad entienda que evaluar también permite identificar dónde apoyar mejor.

Un desafío mayor: Rediseñar el esquema
Un rasgo sobresaliente del testimonio de Ghislaine es su nivel de autoexigencia y honestidad respecto de la gestión institucional. A pesar del avance cuantitativo registrado en la PAES, la directora mantiene su foco de atención en áreas que requieren mejoras, como el estancamiento en los resultados del Simce.
Esa mirada quizás sea una de las enseñanzas más útiles para otros establecimientos: un buen resultado puede ser una señal de que algunas decisiones están funcionando, pero también una oportunidad para preguntarse cuáles vale la pena profundizar o modificar.
Con eso en mente, la directora está en pleno proceso de análisis con miras a un proceso de redefinición profunda del modelo de gestión del colegio. Este rediseño busca clarificar los roles y funciones de los coordinadores y docentes en la práctica cotidiana, promoviendo una mayor capacidad de iniciativa sin depender exclusivamente de directrices verticales.
“Llegué a la conclusión de que la estructura o la forma en que estamos trabajando hay que redefinirla. En cierta forma, estamos estancados más allá del avance en la PAES. Quizás dirigí dando demasiada pauta y corté la autonomía de algunos profesores; veo que siguen el trabajo que estoy dirigiendo sin tanto feedback”, explica Ghislaine.
Pero más allá de este potencial cambio, la idea es que siempre se mantenga sobre las bases que dejó Nora Peters cuando fundó el establecimiento, y que los funcionarios que trabajen ahí realicen su labor con el objetivo de transmitir a sus estudiantes los valores que declara el lema del colegio.
“Lo más importante es lograr formar un profesor jefe o de asignatura con el sello Senda del Saber, que adopte nuestros criterios de apoyo a los estudiantes y de cercanía con los apoderados”, concluye la directora.
Desde Kimche agradecemos la apertura y la disposición de Ghislaine para compartir tanto los avances como las dudas y desafíos que sigue enfrentando junto a su comunidad educativa. Le deseamos lo mejor al Colegio Senda del Saber en este camino de mejora educativa que continúan construyendo.

